20090305

en donde estes

Me persigues en mis tiempos y compases.
Y te haces diurno en la mañana, oliendo a tabaco y café. Innolvidable como las olas del mar vacío, tus ojos; que siempre estuvieron bañados en copas y vicio. Me enamoras, y sé que cada vez que lo digo pierdo la fe. Estarás presente, presente.
En cada ápice de importancia y relevancia, estarás. Te mueves en rugidos del motor que siempre te hizo libre, las canas y las uñas encarnadas. Se oyen tus pasos cada amanecer, me vuelven loca, tus talones resuenan para recordarme el día que te fuiste para no volver.
Ya no habrá paseos ganando al viento, ya no habra fuerza de voluntad, ni fuerzas muchas veces para respirar.
Estás lleno de decepción, de rabia e ira, impotencia que nunca podrá ser arrancada en palabras. No se dejan rebajar a tus sentidos, y dime de nuevo que no volverás a caer. Dime que tendré que volver a cambiar, siendo caprichosa e idealista.
Porque esta cabeza racional e idiota no te perdonará, no te perdonará por hacer que tuviera que buscarse la vida y deambular en el barniz de las calles. La hiciste dura y pesada, rígida en el tiempo y arrogante en la distancia. La hiciste fría y amante que nunca podrá amar. No me conoces. Y nos llevamos tatuados y plasmados en la piel.
Ni volveré, ni volverás.

20090125

a tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos


Dime si no oíste el crujir de tus dedos,
dime si no callastes momentos y olvidastes te quieros,
dime, si aun queriendo vidas me diste risas y ensueño;
barnizados, tatuados en gigantes, lánguidos versos.
Porque nuestras sombras fueron rugidos,
olvidados muros y desprendidos fueros.
Grítame si oigo otoño y vomito tiempo, que no respondí;
no supe y creí soñar la nada, dulce y vaporoso recuerdo.




-hazme diurna, porque en la noche callejeo y muero. Loca. Te quiero.

20081229

espontaneo

Duermen, presas por la fiebre o alguna que otra copa. Y es horroroso cuando vomitan parafrisis en las aceras, es horroroso cuando aun empujando no entran. Quien coño las mando esconderse, que ahora estan asustadas y no quieren verse las caras. Inesplicables e incoherentes, nunca llevaron maquillaje.

20081225

No soy tan joven como para saberlo todo

Corrió la sangre en tus calles; pero dime si alguna vez tu consciencia no te hizo certera, dime si alguna vez tu consciencia no te hizo dormida. No despiertes en aullidos, aun gritando en entrañas se hará leve y ligera la sucia carga. Llama, porque al colgar se oirá en la nada el sonido de la interrogación, de las mil preguntas que tu inválida e incrédula mente hará; llama, porque al otro lado espera sentada la esperada ausencia, colgada, con el pelo al viento y austera.