20090125

a tus atardeceres rojos se acostumbraron mis ojos


Dime si no oíste el crujir de tus dedos,
dime si no callastes momentos y olvidastes te quieros,
dime, si aun queriendo vidas me diste risas y ensueño;
barnizados, tatuados en gigantes, lánguidos versos.
Porque nuestras sombras fueron rugidos,
olvidados muros y desprendidos fueros.
Grítame si oigo otoño y vomito tiempo, que no respondí;
no supe y creí soñar la nada, dulce y vaporoso recuerdo.




-hazme diurna, porque en la noche callejeo y muero. Loca. Te quiero.

2 comentarios:

  1. ostia, me encanta el final
    Casi tanto como la nueva foto de tu cabecera

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